• Ximena Motavel

Reconcíliate contigo y con tu propósito. | Ángeles de la Guarda.

Ya te hemos anunciado el pronto cierre de ciclo que se avecina, y como todo cierre te conecta con los pensamientos de tristeza y de apego.




Hoy hemos descubierto en ti pensamientos de carencia, de abandono y comparación, los cuales te están alejando de la luz que tiene tu vida. Te preguntas si es correcto lo que has decidido, si pudieras hacer más, cuando lograrás aquello que has estado añorando, poniendo tu atención en vidas, situaciones y momentos en donde no eres tú el protagonista.


Te has olvidado de ver todas las bendiciones que han llegado a ti, te has enfocado en las perdidas sin ver el propósito que hay en ellas, tales como la pérdida del trabajo sin ver que su acontecimiento te ha permitido disfrutar más de tu familia, te has enfocado en el error de tus hijos, tu pareja, tus padres etcétera peleando, recriminando sin dar importancia a lo que te han dado, te has enfocado en el avance de otras personas reprochándote que tú no lo has podido hacer igual o mejor, llevando toda tu atención a lo que no has logrado, sin darte cuenta que tu éxito hoy no es el que tú has esperado. El éxito de tu propósito en este momento ya lo has alcanzado, escuchando en vez de actuar, permaneciendo en vez de abandonar, tomando una pausa en vez de continuar sin sentido solo por el hecho de caminar.



Hoy replantea tu vida, tu tiempo y todo lo vivido, re evalúa el nivel de compromiso que tienes contigo mismo, y revalora todos aquellos momentos que has estado en paz, en alegría, en donde no hubo juicios ni para ti ni para nadie, pues es ahí en ese instante de plena conciencia dónde es para ti claro el propósito de todo lo vivido y la importancia del papel que has tenido.


Si hoy te toca contener a alguien, no significa que no seguirás avanzando, si hoy no alumbras al exterior, no significa que no eres la guía de alguien más, recuerda no porque un niño sea pequeño hoy, no significa que lo seguirá siendo mañana, permítete disfrutar de la vida y de cada uno de los roles que tienes en ella.


Vuelve a tratarte con gentileza, a mirarte con ojos de compasión, recordando que no hay errores, y que tu alma no puede no cumplir su misión. Aprende a disfrutar del viaje y de todas las bendiciones de las que hoy ya eres consciente.


¡Reconcíliate contigo y acepta el propósito bendito que hoy has venido a cumplir.!



Ángeles de la Guarda.

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